martes, 22 de abril de 2008

Capìtulo VIII




Capítulo VIII

“La información de lo público, lo privado y lo íntimo”


partiendo desde el punto de lo que es o no objeto de información y comunicación pública, es importante señalar que existen tres categorías: lo público, lo privado y lo íntimo y que además existen diferencias marcadas entre estas tres, diferencias de orden cultural.

En primer lugar lo íntimo puede llegar a ser informable si se dan las condiciones como el hecho de que la intimidad haya sido exteriorizada libremente y que esa exteriorización tenga relevancia comunitaria.

Lo privado, por su parte, no tiene la opción de ser información pública, solo si existe la legitimidad de transferirlo al ámbito público, pero solo si lo privado tiene una relación o conexión directa con lo público.

Y finalmente, lo público, es el ámbito propio de la comunicación por lo consiguiente debe tratarse de manera pública.

Volviendo a la categoría de la intimidad, se puede decir que ésta existe en la medida en que el hombre es consciente de ella y comprende su sentido, como lo señala González Gaitano, “ la intimidad o es ni la vida privada ni la pública, pero en toda vida, está presente la intimidad y debe ser respetada.

Desde el punto de vista informativo, la intimidad puede llegar a destruirse cuando ésta es conocida por otro, a partir de ese momento deja de ser intimidad y no puede volver a serlo, es decir que sólo la voluntad personal puede convertir la intimidad en información.

Volviendo al ámbito privado y público, solo lo excepcionalmente privado es informable, el principio de que no puede ser vulnerada por la información pública la vida privada, constituye la regla general; en primer lugar porque la vida privada siempre tiene un valor ejemplar social y una influencia en el comportamiento público.

La comunicación pública se justifica pues precisamente su objetivo es dar a conocer las cosas públicas, es decir que la comunicación no existe sin la presencia del ámbito público, pero tampoco existe la comunidad sin la mediación de la comunicación pública.

Podríamos concluir que los medios de información hacen parte de lo público, por naturaleza, independientemente de si son o no, manejados por entes públicos o privados y como parte de esa naturaleza, su función consiste en decidir qué es lo íntimo, lo privado y lo público para efectos de informar.

Capítulo VII

Capítulo VII

“La Pasión de dar la vida”


Ya todos sabemos de antemano que la vida es, quizá, el derecho más importante del ser humano, ahora puesto a la luz del ejercicio de la información, la primera conclusión puede ser la de representar un signo de responsabilidad y de sentido común, proyectarse las razones del vivir propio y ajeno, la vida es el requisito más importante de todo lo demás quizá por esa razón es lo más fundamental que ha existido en todos los tiempos.

Sin embrago a la par, existen posiciones antivitales, que nacen a partir de pensamientos o ideologías filosóficas individualistas, basadas en hacer creer que la vida es un bien disponible y que además pasa a convertir al ser humano en un objeto de manipulación propio o ajeno.

La lista de los múltiples planos que contiene la vida humana se manifiesta en su riqueza tanto material como espiritual y pueden llegar a ser útiles para evitar la concepción de reducir la vida a un único nivel, dejando a un lado el carácter omnidimensional de la vida del hombre. Por tanto, la vida, considerada como un derecho, no puede verse reflejada solo en una posición biológica, dejando a un lado su dimensión espiritual y lo que implica realmente el concepto de vida como unidad de cuerpo y alma racional.

Ahora, el concepto de ética aparece marcado por la manifestación en la agresividad de ciertos comportamientos como lo son los procedimientos médicos, en la obsesión por mantener en forma el sistema biológico a cualquier precio. Esa es la llamada ética que basa su satisfacción en las funciones corporales y que justifica acciones tales como la eutanasia o el suicidio y se llega a comprender entonces la desaparición del ser humano como un proceder ventajoso.

En conformidad con el concepto científico de vida, ésta comienza desde el momento en el que se funden los gametos de los progenitores, es decir que ante los intensos esfuerzos que se han realizado para disolver el valor de la vida humana, también se ha comenzado a insensibilizar la conciencia de las personas y se ha abierto el paso a prácticas como el aborto, en la cual el hijo no deseado, no planeado tiene como único fin el no nacer. Ahora más recientemente el otro concepto al que se le ha dado cabida en la sociedad es al de la eutanasia, bajo la excusa de ahorrar sufrimiento a las personas, particularmente si éstos son producidos por una enfermedad incurable.

Ahora, también es claro que la información debe estar puesta al servicio de la vida y no a las acciones que atenten contra ésta, sin embargo algunos mensajes informativos han contribuido a fortalecer las practicas que atentan contra este derecho y es que el matar no es solo quitar la vida, sino también sugerir, ayudar o favorecer le ejecución de una muerte. La invitación esta puesta para censurar las prácticas abortivas o destructivas, dejando en claro que la información jamás puede estar puesta al servicio de la deshumanización, ni al servicio de la cultura de la muerte, sino al servicio de la vida.

lunes, 21 de abril de 2008

Links Relacionados

http://www.saladeprensa.org/art656.htm

Programa de la cátedra de Ética Profesional - Profesor Pablo Alamo

Informar sobre lo intimo, lo privado y lo público

Derecho a la in formación en Colombia

Ética y Periodismo

La verdad periodistica

Capítulo VI














Capítulo VI

“La armonización entre el derecho a la información y los demás derechos humanos: no al canibalismo jurídico”


El reto de la vida actual, de la relación del derecho a la información y de los demás derechos es el de coordinarlos entre si, es decir ni el derecho a la información ni el derecho a la vida, ni el derecho al honor, ni el derecho a la intimidad y la vida privada, ni el derecho a la propia imagen; puede pasar por encima de los otros.

Desde este punto de vista, la harmonización de las diferentes libertades en la esfera pública equivale a su limitación desde fuera, desde la esfera del poder, desde el cual se pueden llegar a limitar y a convertir en utopía estas libertades.

Por eso, los derechos humanos no deben ser jurídicamente desvirtuados. El deterioro se presenta en aquellas posiciones doctrinales, legales que se dedican a producir un canibalismo jurídico. Canibalismo cuyo fin es el de dar la oportunidad a un derecho de acabar o sobre pasar cobre otro derecho humano; como por ejemplo cuando se dice exaltan los derechos al honor, a la intimidad y la vida privada sobre el derecho a la información.

Lo fundamental es hacer prevalecer la naturaleza y el sentido de los derechos humanos de vivir, convivir y coexistir entre sí íntegramente, cuyo sentido final es la armonía, no su sacrificio o su descuartizamiento.

Capítulo V





Capítulo V

“La ética de las relaciones públicas”


Es cierto que algunas críticas que se han expuesto en contra de las relaciones públicas van encaminadas a desaprobar las malas prácticas de una parte de sus profesionales, pero además la inclusión de nuevas y distintas actividades que se han acogido bajo esta rama que lo único que han hecho es contribuir a desfigurar el sentido único de las mismas.

Las relaciones públicas, se pueden entender como una actividad meramente comunicativa, es el hecho de satisfacer el derecho a la comunicación y a la información del público, sin llegar a ser del mismo modo como lo hace el periodismo.

En el caso de las relaciones publicas se trata de proveer información que nace en las organizaciones (empresas, instituciones, sociedades, grupos sociales, etc), es decir personas jurídicas que tienen las mismas facultades que las naturales de investigar, difundir y recibir que integran el derecho a la información.

Las organizaciones no informativas necesitan la información para introducirse en la comunidad, darse a conocer con las personas que de alguna u otra manera se ven afectadas por su actividad; se podría decir que el objetivo de las relaciones públicas con estas empresas es lograr el entendimiento con sus públicos, a través de la información, de los fines de la empresa y de las actuaciones que lleva a cabo en el entorno social, el resultado que se espera obtener es el de crear un estado de opinión favorable de la organización.

Las relaciones públicas también deben enfrentarse a diversos retos éticos, como los son el tener en cuenta los intereses de diferentes grupos que se ven afectados directamente o indirectamente por ellas. Interese que pueden o no coincidir entre si. Por ejemplo el cliente para el que se trabaja, la empresa a la que se pertenece, el público con el que hay que entrar en relación y los colegas de la profesión.

En las relaciones públicas puede no darse a conocer toda la verdad, cuando esta omisión no afecte al receptor, ni tampoco impidan la función probatoria del mensaje de relaciones públicas.

Por otro lado es clave destacar la estrecha relación entre los medios y las relaciones públicas, ya que hay radica en buena parte la función de ser mediadores entre las organizaciones y el público. Si las informaciones facilitadas por las relaciones públicas tienen inicialmente interés para una redacción, el medio despliega todas sus herramientas sobre este tema.

En resumidas palabras, los medios y las relaciones públicas forman un equipo, que se basa en los principios de independencia mutua, cooperación y mutua lealtad a la naturaleza propia de estas dos manifestaciones de la comunicación.

domingo, 20 de abril de 2008

Capítulo IV

Capitulo IV “La ética en las organizaciones informativas: la actuación en conciencia”



Es necesario decir que la conciencia es personal e intransferible. Por lo consiguiente en el campo ético, el periodista es el responsable de sus acciones personales ante su conciencia; por ésta razón los encargados de informar necesitan libertad, necesitan poder comprometerse, lo que equivale a poder actuar con libertad, con conciencia y a conciencia; características que deben estar presentes al interior de las organizaciones para las cuales laboran. La conciencia constituye un acto, un juicio, un dictamen del entendimiento práctico del hombre, que califica como ético o no una acción u omisión; en el caso de los informadores se convierte en la exigencia propia de la naturaleza de la información: qué es, porqué es y para qué es la información. El actuar éticamente y a conciencia se puede manifestar de diferentes maneras: la obligación de formarse éticamente, la obligación de seguir la conciencia personal bien formada, la obligación de no coaccionar la conciencia ajena y el hecho de ser consciente de que el juicio de la conciencia no es infalible. Ahora se puede plantear como otro de los conflictos éticos que pueden surgir entre la conciencia personal del periodista y la organización, nace de la falta de armonía entre la ética de la organización y la del periodista. Informar obliga al periodista a ser sincero consigo mismo, ano ir en contra de su propia conciencia, a ser leal con los principios editoriales y éticos que cimientan la organización. Para algunas organizaciones informativas, la objeción de la conciencia entra en juego cuando a algún miembro de la redacción se le impone la realización de algún trabajo que él mismo considere que vulnera los principios de su conciencia profesional; éste tipo de actos dan el derecho a los periodistas a negarse a colaborar en la realización de informaciones contrarias a sus convicciones o a los principios éticos y profesionales del periodismo.

Capítulo III


Capítulo III

“Enfermedades síquicas de la ética de las empresas informativas”



Podríamos iniciar este capítulo, señalando que la ética en las organizaciones informativas, debe ser construida desde sus cimientos, éstas mal que bien, tienen referencias éticas y por lo consiguiente luchan por trabajar éticamente, muchas de ellas, por no decir que todas, nacieron, se fortalecieron y se mantienen bajo el fundamento de la ética. Muchos propietarios, editores y periodistas sienten y son conscientes de sus responsabilidades éticas.

Sin embrago, al interior de las organizaciones informativas, ha crecido el síndrome de delegar la responsabilidad; por ejemplo a los periodistas se les solicita mantener una ética por las informaciones que provee y éstos se liberan, argumentando que la responsabilidad no es directamente de ellos sino de las fuentes de información o que la tienen los directores del medio para el cual labora, quienes en últimas tienen el poder de decisión de marcar el estilo ético informativo.

En este caso la ética informativa no es solo cuestión de periodistas o directivos, es un tema que debe ser el eje central de funcionamiento de toda la organización informativa, por que en últimas afecta el trabajo y el nombre de quienes hacen parte de la misma. Es claro que podríamos comenzar a hablar del término de esquizofrenia ética donde se llega a deformar la figura del periodista y se comienza a convertir a las salas de redacción en salas de clínica informativa.

Por una parte, el periodista puede llegar a entrar en conflicto con su ética profesional y la cultura de la empresa para la cual labora, llegando a refugiarse en un escepticismo frustrante y deformador y por otro lado la falta de ética empresarial termina por degradar y dejarse aplastar ante las presiones del poder o de los poderosos.

Ahora aparece otra enfermedad presente en las empresas informativas, la cual radica en afirmar que la calidad de la información no vende, una posición bastante pesimista y oscura que se convierte en un obstáculo para replantear la ética en la información, argumentando que las cosas bien hechas no son rentables, por lo consiguiente no vale la pena luchar por conseguir una calidad en la información, traduciéndose en fomentar la desinformación, el fraude informativo, el amarillismo, etc.

Las empresas informativas deben dejar a un lado el dilema e información o beneficios, la cuestión no es decidir entre éstas dos, la idea es plantearse la posibilidad de que las dos caminen de la mano. El deber profesional de informar y el ético de lucrarse hacen parte del mismo deber, es claro que en cualquier tipo de empresas están presentes dos dimensiones, la económica y la social.

Finalmente la tarea para todas las instituciones informativas es la de integrar la sensibilidad de todos los que hacen parte de la misma hacia un periodismo de calidad, con un sentido de construcción en comunidad por el fin común de ganar dinero; esta ética unitaria tiene dos objetivos que la componen: dar a la empresa principios editoriales y éticos claros y reconocer las singulares características que tiene la relación de trabajo de los periodistas.

Podríamos concluir este capítulo diciendo que no solo se requiere la prestación del servicio laboral del periodista sino que este servicio tenga una dirección concreta; marcada por los principios editoriales y éticos de la empresa informativa a la cual pertenece.